Venero Claro: una cuenca piloto

DESCRIPCIÓN BÁSICA DE LA ZONA PILOTO ‘VENERO CLARO’ (NAVALUENGA, ÁVILA, CASTILLA Y LEÓN)

Extracto de Ruiz Villanueva (2008)

La zona piloto denominada “Venero Claro” es la cuenca torrencial del arroyo Cabrera, afluente del río Alberche por su margen derecha, situada en la Sierra del Valle (estribaciones orientales de la Sierra de Gredos, Sistema Central).

Es un canal fluvio-torrencial formado por la confluencia de diversos arroyos: Covachuelas, Arromoro, Peñaltar, Mesillas y El Canchón. Administrativamente se sitúa en el término municipal de Navaluenga (Ávila, Castilla y León). La cuenca de drenaje del arroyo, con una extensión aproximada de 15 km2, presenta una forma subtriangular, a modo de sector circular con el ápice orientado hacia el noroeste. A su vez puede dividirse en dos subcuencas importantes: arroyo Cabrera, ocupando la zona sur occidental entre el paraje de Máxima Seca y la Loma del Canchal; y arroyo de las Covachuelas, abarcando la mitad nororiental de la cuenca. La longitud del arroyo es de cinco kilómetros y medio, y el desnivel máximo entre el pico de El Mirlo o Escucha (1923 m) y la desembocadura de arroyo en el río Alberche (735 m) es de 1188 m. La pendiente media del canal principal es 21,6%, siendo la pendiente media de la cuenca del 20%.

Situada en latitudes medias, la cuenca queda enmarcada dentro de la zona templada en la gran región climática mediterránea. La topografía y el relieve condicionan la climatología de forma importante; así se puede apreciar una disminución de la temperatura linealmente con respecto al aumento de altitud. También la orientación de la cuenca es un factor determinante en la climatología, siendo la orientación preferente N-NO, por lo que predominan las zonas de umbría. En general se puede hablar de inviernos rigurosos y veranos suaves, con una temperatura media anual de 14,6º C, según datos de la estación termopluviómetrica de la presa de El Burguillo (indicativo 3326), con una mínima media 6,3 ºC en enero, y una máxima media de 24,8 ºC en julio. En cuanto al régimen de precipitaciones, la única estación pluviométrica con registro histórico es la de Navaluenga-Trampalones (indicativo 3323) pero dejó de funcionar en 1979, y hay que tener en cuenta que está instalada a 930 m de altitud, por lo que no es indicativa de las precipitaciones que tienen lugar en la cuenca. Aún así tomando el registro en el período en el que estuvo operativa (1951-1979) la precipitación media varía entre 400 mm y 1400 mm al año. Desde el año 2004 la cuenca se encuentra instrumentalizada con una red de pluviómetros (6 distribuidos por toda la cuenca).

En relación a la vegetación y los usos del suelo, en base al CORINE Land Cover y el mapa de usos del suelo de la Junta de Castilla y León se puede observar que la mayor parte de la zona de estudio está ocupada por Pinus pinaster, Quercus pyrenaica y Pinus sylvestris; asociado al arroyo aparece vegetación de ribera (principalmente Alnus glutinosa) y en las laderas y divisorias matorral de tipo piorno serrano.

CONTEXTO GEOLÓGICO, ESTRUCTURAL Y GEOMORFOLÓGICO

Desde el punto de vista geológico esta zona se encuentra en el sector occidental del Sistema Central, unidad fisiográfica y geológica incluida dentro de la zona Centro- Ibérica, según el esquema geoestructural del Macizo Hespérico.

Los materiales aflorantes corresponden a granitoides tardi-postcinemáticos que intruyen en los metasedimentos de Ojos Albos- Cebreros- El Tiemblo. El grado metamórfico es variable, apreciándose un notable incremento de norte a sur. Junto a estos dos dominios metamórfico y plutónico, existe un tercer dominio representado por el conjunto litológico de la Sierra del Valle, constituido por unidades graníticas sin tardicinemáticas con distinto grado de evolución. Los materiales representados por estos tres dominios sufrieron con mayor o menor cuantía los efectos deformativos del ciclo hercínico, etapas de fracturación tardivarisca y sobre imposición de procesos alpinos. El esquema geológico de la zona de estudio recoge los materiales dominantes: granodioritas con distinto porcentaje de megacristales, leucogranitos biotíticos (definido aquí el leucogranito tipo Navaluenga) y granito porfídico de dos micas (definido en esta zona el granito tipo Venero Claro). Desde el punto de vista estructural aparece sobre la divisoria entre el Dominio de Pliegues Acostados y el Dominio de Pliegues Verticales. Gran parte de la fracturación que afecta a los materiales de la zona, definida por familias de fallas y diques de direcciones NE-SO, ONO-ESE, N-S, NNE-SSO y E-O, se generó durante las etapas tardivariscas.

La morfología a nivel regional corresponde a modelo en block mountain, esto es un conjunto desnivelado de horst y grabens donde los niveles más elevados (cumbres), de dirección E-O a NE-SO, forman las principales alineaciones montañosas de rango peninsular. Estas cumbres se articulan con otros niveles aplanados (de meseta) que forman los replanos de piedemonte del Sistema Central y que se prolongan morfológicamente enrasando con el relleno de las cuencas sedimentarias. La articulación de todo este relieve tiene lugar a partir de un importante y variado sistema de laderas para las que dominan los gradientes fuertes y abruptos. Según este marco regional pueden reconocerse las siguientes unidades morfofisiográficas:

• Zona Septentrional (Sierra de la Paramera).

• Zona Central (Valle del Alberche).

• Zona Meridional (Sierra de Gredos y Sierra del Valle).

La zona meridional constituye el macizo granítico, con alineación aproximada O-E, fuerte relieve y vertientes abruptas. Las morfologías más destacables de esta unidad se corresponden a las crestas que se desarrollan en la zona de cumbres de la Sierra, y las cabeceras torrenciales localizadas tanto al Norte como al Sur de la alineación. Aparecen como morfologías de circo, de aspecto semicircular, con paredes muy abruptas, tapizadas por canchales, y canales de desagüe con fuerte incisión y linealidad notable.

La mayor parte de los materiales en el área pueden considerarse impermeables. La circulación del agua subterránea se produce por tanto a favor de vías preferentes como fracturas, sin evidentes conexiones profundas en los macizos graníticos o en las formaciones de alteración y depósitos aluviales, coluviales, etc. Esta impermeabilidad se refleja en la variabilidad de los caudales y niveles, que muestran una clara relación con los períodos húmedos y secos. La superficie piezométrica se adapta a la topográfica, y en general se puede asumir que la divisoria de unidades hidrogeológicas se asimila a la de las aguas superficiales. Existen flujos de tipo local influidos simplemente por diferencias de cota entre la recarga en zonas altas y la descarga en las zonas topográficas más bajas. Ésta motiva por ejemplo que en épocas húmedas los terrenos en zonas bajas estén saturados dado el bajo coeficiente de infiltración en los materiales graníticos.

Descripción básica de la cuenca piloto de Venero Claro (Descargar PDF)

Venero Claro Test Site (download PDF)